Ya nació Elías, y ahora, ¿qué hacemos?

A ninguno de nosotros nos enseñaron a ser padres, de verdad que alguien debería haberlo hecho. Sin embargo, ser padre no es algo que se enseña, es algo que aprendemos en el camino; a la fuerza, a la machota a las malas, sin anestesia, así tal cual. Y lo más increíble de todo es que nuestros maestros, son ellos, precisamente, nuestros propios hijos.

Ningún -leáse bien- NINGÚN cursito online o presencial te va a preparar para lo que llega; es una bomba, un tsunami, un diluvio, un terremoto, un huracán, una erupción del volcán más grande jamás conocido, algo que marcará un antes y un después en tu vida, lo más grande que vas a experimentar jamás. Eso, eso es tener un hijo.

Ese miércoles 18 de junio de 2014, nuestro tercer aniversario de casados y el día que me dijeron “Señora, ya se puede ir para su casa.” Nosotros felices y ansiosos:”Vamos a presentarle a Elías cuál es su espacio, su cuarto pintado de animalitos, su sala, sus cosas, SU CASA!

Todo era perfecto, hasta que se puso a llorar. ¿Tiene hambre? ¿Tiene sueño? ¿Le doy la teta? ¿Lo mezo? ¿Le doy agua? ¿Qué tengo qué hacer? A mí se me olvido hasta cómo era que me acomodaba la teta la enfermera y yo sentía que lo afixiaba, ¡qué mala mamá soy! Esos días fueron un perfecto y feliz caos, no sabíamos qué hacer y todo el mundo anda dándote consejos. ¿Por qué será que las personas sienten tanto afán de dar consejos en esos momentos? ¿Acaso no se acuerdan que por muy perdido que uno esté, quiere lograrlo solito? En fin… Para estos días se necesitan cuatro armas claves:

1.Amor.

Alguien dijo que tener un primer hijo es más estresante que un divorcio. Señores, eso es verdad. Uds nunca han vivido algo parecido, así que llenen mucho esa reserva de amor porque van a echar mano de ella bastante durante este tiempo, ya que difícilmente van a tener oportunidades de llenarla durante esos primeros días.

Ya les dije que era nuestro aniversario, ¿cierto? No hubo forma “normal” de celebrarlo. Unos días después que regresamos a casa, aprovechamos unos minutos que las abuelas se quedaron con Elías y le entregué a mi esposo el regalo que había preparado de aniversario, fueron unos pocos minutos, recostados en la cama; hablamos un rato de la locura que estábamos viviendo y otras cosas, fueron pocos minutos pero jamás los voy a olvidar.

2. Paciencia.

El niño llora. Le das el pecho, nada. Lo meces, nada. Le cantas, nada. Lo asomas por la ventana, nada. ¿Y entonces qué hago? Pues, calmarte. Hay momentos en los que lo meces, le cantas y lo arrullas lleno de estrés y desesperación, y te das cuenta que es cuando TÚ te calmas, que él deja de llorar. Así funciona, él siente lo mismo que tú, así que busca tu música y baila con él.

Recuerdo que Elías nació en pleno mundial, y estaba de moda el Ras Tas Tas… Ya pueden adivinar cuál era la canción favorita de mamá y bebé para bailar. A mi me encanta hacerlo y el se moría de la risa con cada movimiento. Es que mi hijo empezó a hacer carcajadas a los dos mesecitos.

3. Negación.

Porque es que el amor y la paciencia no son suficientes cuando son las 3am, llevas días sin dormir, el niño llora pidiendo comida y ninguno de los dos es capaz físicamente de levantarse a atenderlo. ¿Qué hacer? Negarse a sí mismo, olvidarse del cansancio e ir a atender la necesidad del bebé porque él (ahora mismo) es lo más importante y quien más necesita cuidado.

Para este no les tengo ningún tip, fui yo la que peor llevó el tema de las trasnochadas a atender a Elías mientras lloraba. Me daba mal genio y también me enfermé del estrés que me producía, no repitan mi historia, no hay forma de prepararse para eso, pero no la repitan. Hoy miro hacia atrás y he conseguido encontrar cuáles herramientas hubiera utilizado para no haber reaccionado así, en ese momento, me fue muy difícil.

4. Café.

Si todo lo anterior no les funciona. Llamen a los abuelos, dejan al bebé un rato con ellos, lárguense unas horas, van y se toman un café, por favor, que NO sea descafeinado; esa cafeína la vas a necesitar, y mucho. Así, matan dos pájaros de un solo tiro: el café les ayuda a soportar la trasnochada y tienen el chance de despejarse mentalmente un rato.

Mi escape: yo vivía frente a un parque, desde el mes y medio (si, yo hice cuarentena de 30 días) salía a pasear con Elías en su cochecito desde las 4:30pm hasta las 5:30pm. Elías amaba ver hacia el cielo, las hojas de los árboles y yo, bueno, yo amaba estar fuera de mi casa.

Y aquí estamos, unos días después, caras de sueño pero, felices.

dia5elias

One thought on “Ya nació Elías, y ahora, ¿qué hacemos?

Leave a Reply