Una prosa al mejor papá del mundo: el de Elías. | carta a mi esposo

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Chiquillo, ven y contemos
Contemos tantos años que ya son muchos.
Años que pasan y que dejan huella
Unas fuertes, imborrables y felices.
Y otras más profundas, y a veces, dolorosas.

Contemos que son nueve,
nueve hermosos y largos años.
¿Lo puedes creer? Yo apenas si lo hago.
Parecen horas,  días, semanas, meses, pero no años.
Supongo que así se siente el tiempo cuando lo pasas tan bien.

Decirte que te amo por aquí, es hasta cursi
Pero a ver, ya sabes que cursi es mi segundo nombre.
Solo quería elaborar un escrito significativo, que lo leyeras atento
Y te dieras cuenta de una vez: Este es uno de tus regalos.

Son muchos los años que hemos vivido.
Y no digo que han sido perfectos, bien sabes que no
Ni que tuvieras una perfección de mujer… dímelo a mí.
Pero aquí seguimos, debe ser por algo.
Algo que no entiendo del todo, pero seguiré disfrutando.
Cada año tiene algo que contar.
Ven, ven a escucharlos.

Un año de clandestinidad, de amores furtivos
De conocernos y enloquecernos juntos.

Dos años de presentaciones y formalismos de una relación
De promesas de inacabables eternidades.

Tres años de revelaciones, de asentamiento del corazón
De confianza y de locuras más elaboradas.

Cuatro años de darle forma a nuestros sueños
Y de hacer realidad ese “para siempre”.

Cinco años de novedades, acomodo, y de mucho aprendizaje
De compartir espacios, realidades y la cama.

Seis años en que se iba a acabar el mundo, pero no se acabó
Gracias a Dios, porque quiero seguir viviéndolo contigo.

Siete años de aventuras y sueños infantiles cumplidos
Esos que sólo tu me hiciste realidad.

Ocho años de crear, procrear un amor perfecto a partir del nuestro.
Un amor que apenas estamos conociendo y nos lleva locos.

Nueve años que terminan este mes
De nuestra recién estrenada vida caóticamente hermosa
En que hemos aprendido la importancia de seguir siendo dos
Dos almas que decidieron vivir el camino juntos
Un camino que empezó hace mucho y que no por eso es más fácil de caminar.
Ese mismo camino que iniciamos por un amor convencidísimo.
Seguro que tenía que trascender, que nos trajo hasta aquí.
Aquí estamos, aprendiendo aún de él y de todo lo que es capaz de hacer
De hacer, de aprender, de evolucionar, de crear, de mejorar y de experimentar.
Ahora aprendemos juntos de paternidad y crianza
Cuando deberían de habernos terminado de criar primero.
De rabietas y pataletas que ya no sólo son las mías,
De juegos y carreras que no son sólo tuyos.
Seguimos aprendiendo y creciendo, juntos.
No estoy sola, y tú tampoco, aquí estamos.
Mira las huellas a tu lado, son las mías; y si tu quieres, seguirán allí para siempre.
Gracias por ser tú, gracias por escogerme a mí, muy a pesar de todo.
Gracias por abrirme tu corazón y permitirme poseerlo.
Por salvarme, cuando ni me había dado cuenta lo perdida que estaba.

Feliz cumpleaños, mi sol y estrellas.

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“Hazme el amor… Pero de tu vida.” -Acción poética.

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