Wonder mommy: Civil War.

Ya tenía casi listo el post de hoy, y el domingo vi un video de esos que comparten en facebook. De esos videos de maternidad que no puedo evitar ver. Y no pude contener un par de lágrimas por lo identificada que me sentí. Hablaba de una horrible realidad, una que vivimos las mamás día a día y que por supuesto, también he vivido yo. De esa guerra permanente entre mamás comparándose, juzgándose y sintiéndose superiores a otra por cualquier razón.

– ¿No lo tuviste natural?
No, no lo tuve natural y por decisión propia. Ya les había dicho que soy una nena, y me daba mucho temor parir. Ya tenía claro que Elías iba a nacer por cesárea mucho antes de ser concebido. Y eso no me hace amarlo menos, ni mucho menos me hace una mala madre. Soy mujer, soy humana, reconozco mis debilidades y por eso me fui por la opción quirúrjica. Y no, no me dolió el postoperatorio tampoco. Realmente reconozco que Dios tomó el control de todo y que el equipo de trabajo fue excelente y no tuve la más mínima complicación.

– Teniendo papá pediatra, obvio que diste lactancia exclusiva, ¿verdad?
“No”. La cara de escándalo de mi enjuiciadora fue de película. Hoy reconozco que fue quizás ignorancia y desconocimiento, pero, sentía que mi hijo no quedaba lleno y después de pasar una hora y media sentada amamantándolo, con dolor de espalda y el trasero borrado; recurría al tetero con leche de fórmula. Allí si se quedaba tranquilo y yo entendía que ahora si estaba lleno. Equivocada o no, así fue, no lo puedo cambiar. Tuve toda la intención, pero no se pudo. Eso no me hace menos que nadie. Hoy he aprendido otras cosas y bueno, reconozco que fue ignorancia.

– ¿Lo pasas a tu cama si se depierta en la noche? Lo vas a malacostumbrar. 
Y si no fuera suficiente la batalla campal entre mamás, me da más rabia esas mujeres sin hijos criticándolo a uno. A ver mija, primero tenga uno usted y después venga y me critica. Existen esas que son tías y viven convencidas que porque trasnocharon con la hermana y cambiaron diez pañales, ya tienen autoridad de venir a hacer juicios. Pues no, no es así. Y si, paso a mi hijo a mi cama en la madrugada las veces que se despierta. Malacostumbrado no, le dejo ver que no está solo, que nos tiene a nosotros, que lo cuidamos, estamos pendientes de él y que lo amamos.

– A los niños no se les trata como a animales.
“Venga y ud corre detrás de él cuando sale de repente.”  Una señora joven -así como yo- que llevaba un hijo con su arnés por el centro comercial, fue criticada por un señor de mediana edad y así le respondió. Realmente la admiré, yo hubiera agachado la cabeza y no le hubiera dicho nada. La gente se cree que porque tiene boca puede criticar todo. En verdad siento mucho que las generaciones anteriores no contaran con mucho artefactos, pero, yo le agradezco a Dios por el arnés. Me ha salvado más de una vez a mi, y a mi hijo le permite caminar relativamente libre. A Elías le gusta y a mi también, no se meta. Ya lo ha salvado de mandarse corriendo a las escaleras eléctricas, eso hace que su opinión no pueda importarme menos.

– ¿Y lo dejas usar el celular?
“Yo nunca dejaría a mi hijo usar el celular antes de los dos años.”
Dijo una Alicia sin hijos y sin la más mínima idea de maternidad. Esa misma que hoy siente las miradas de acusación de otras que también la critican ahora. El bendito celular, claro que le regulo el tiempo de uso pero, es que a veces se vuelve la única alternativa para mantenerlo quieto un rato. Mi hijo usa pilas Energizer, y a mis treinta no es nada cómodo permanecer más de dos horas de pie o corriendo por ahí. Gracias a Dios, Elías salió buena boca como sus papás, pero a veces se luce, y lo único que lo ayuda a comer es mantenerlo distraído viendo videos mientras le meto la comida en la boca. Lo curioso es que todo esto lo hago cuando estamos fuera, porque en casa es otra historia. Pero uno como mamá que antes no era, entiende perfecto que nuestros hijos pueden molestar la tranquilidad de otros y hacemos lo posible para no dañarles el rato. Qué irónica es la vida, ¿cierto?

Vivimos en una guerra constante, tratando de convencernos de que somos mejores madres porque hicimos o no hicimos esto y aquello. Cuando en verdad todas somos super mamás. No es nada sencillo traer un ser humano al mundo, mantenerlo en nuestra panza por nueve meses requiere de una fortaleza que no tiene comparación. Amamantar tampoco es fácil, y se que no hablo sólo por mi cuando digo que es el deseo más lindo que tenemos; y nos duele mucho cuando no lo podemos lograr. Por favor, no nos juzguen por eso. Que si duerme en su cuarto o con nosotros, son costumbres familiares. Que si le lee cuentos o prefiere dejarlo viendo televisión, también son costumbres. Vamos a dejar de vivir en una constante evaluación y comparación, y mas bien apoyémonos las unas a las otras.  Seguro somos de más utilidad compartiendo experiencias que comparando cómo salimos de ellas. Este espacio me ha permitido eso, he recibido mensajes de mamás identificadas y ha sido muy reconfortante, compartir experiencias te hace ver que no estás sola en esta difícil tarea de ser madre.

Yo las aplaudo, me quito el sombrero y les mando un abrazo a todas las wonder mommys que me leen. Que sigan haciendo ese hermoso trabajo que Dios nos encomendó.

wondermommy

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4 thoughts on “Wonder mommy: Civil War.

  1. Muy cierto Ali. De acuerdo contigo. Con respecto a la lactancia a mi segunda hija tuve q suspenderle porque me mordía ya había superado la parte crítica de la lactancia pero insistió en morder algo que no me esperaba . Y escuche mil veces pero aguanta el dolor no la suspendas? Pero no la estábamos disfrutando ni ella ni yo entonces tome la decisión, aún no se sí fue lo correcto porque conozco ese vínculo con mi primera hija y fue maravilloso pero nadie puede venir a juzgarte así como así, hay ponerse los pantalones del otro.

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