La pizza vs las opiniones.

Me valgo de un meme para amenizar mi post de hoy. La pizza, además de deliciosa, es algo que pido voluntariamente porque me la quiero comer. Por otro lado, las opiniones de las personas, no es algo que comúnmente pido y mucho menos es algo que me quiera comer. Mi filosofía de vida es simple: “Si no te preguntan, no opines.”
No entiendo porqué esto resulta tan difícil para ciertas personas. El tener boca no significa que debas usarla el 100% del tiempo. Hay que saber cuándo, cómo y con quién.

Van tres personas en menos de dos semanas, que me critican porque aún no mando a Elías al colegio. “Ya es hora.”, “Está atrasado”, “Ya tiene edad suficiente”, “¿Por qué no lo mandas al colegio? ¡Se va a volver antisocial!” ¿En serio? Tiene un año y ocho meses, ¡por Dios!
Me surgen tantas preguntas en mi mente cuando me critican por eso. ¿Es que acaso se cansaron de tanto cuidarlo?, ¿O es que quieren más tiempo libre para ellos y enviar a mi hijo al colegio se los dará?, ¿O quizás son los dueños de un colegio y quieren el ingreso de la matrícula de mi hijo?, ¿Elías le habrá dañado algo en su casa y no quiere que lo lleve más? Si no puede responder a cualquiera de esas preguntas, entonces no tiene absolutamente ningún derecho a opinar. Tan simple como eso.

¿Cuál es el bendito afán? ¡Va a pasar más de dos décadas de su vida estudiando! Y todavía más si él así lo desea. Quiero que sea un niño, quiero que disfrute su libertad, que duerma hasta cuando él quiera y no tenga que estar siguiendo un horario y una rutina desde tan pequeño. ¿Que se atrasa en el aprendizaje?  Nosotros -sus papás- podemos enseñarle, y no es que me pregunten pero Elías sabe muchas cosas que a su edad es sorprendente. Eso es porque soy una mamá obsesionada con su aprendizaje pero, por ahora, quiero que ese proceso sea en casa.

Anoche tuve la dicha de encontrarme con una mamá que piensa igual que yo. Que están muy chiquitos y que para qué. Y me hablaba también de todas las críticas que ha recibido porque no lo ha hecho. Yo al contrario, la felicito. Me parece que está haciendo lo correcto, y que seguramente su niña y el mío no van a ser menos que otros que desde el año y dos meses ya los mandan para el colegio.

¿Mis razones? Aquí se las presento:
1. Pasan medio mes enfermos.
Si, ya se que se va a enfermar a los dos, a los tres, a los cuatro años; eso no depende de la edad. Pero es mucho peor un niño de un año enfermo a uno de cuatro. Porque son mucho más frágiles y vulnerables. Su sistema inmune irá desarrollándose con los años, entre más mayorcito un poco más fuerte se vuelven. Entonces, pagar mes completo y que falte quince días por estar enfermo, ¿cuál es el chiste?

2. ¿Empezar una rutina desde ya?
Levantarlo antes de seis, bañarlo, cambiarlo, que coma (que puede ser una eternidad), y llevarlo hasta allá. Si nosotros vivimos a veces aburridos de la rutina, y el seguramente la empezará a vivir muy pronto; ¿por qué adelantarla? Que juegue, que ande en pijama, que se bañe a la hora que mejor convenga, que coma en su casa, que aprenda a ir al baño, que se goce a sus abuelos.

3. Me parece suficiente la estimulación temprana.
Si es verdad que he hecho una pausa, pero mi hijo desde los tres meses va con nosotros a estimulación y me parece un aprendizaje excelente. No es porque sea mi hijo, pero es un niño que aprende rápido y es muy satisfactorio verlo crecer a pasos agigantados. La estimulación le apunta a hitos claves del desarrollo del niño, y nos enseña a nosotros cómo enseñarle a él.

4. Hay alternativas.
Para la educación en casa hay muchos métodos. Hoy en día con el internet, uno puede tomar tips de cada uno y enseñarle a su hijo. Hacer actividades lúdicas con él: tocar instrumentos musicales, leer, cantar, bailar, colorear, pintar, armar cosas, jugar con plastilina, etc. Son muchísimas y sólo depende de la creatividad de uno, y de ellos, por supuesto. Llevarlo al parque todos los días es una buena idea también, tiene la oportunidad de interactuar con otros niños y jugar.

5. No me da la gana.
Fin del comunicado.

Entiendo a las mamitas que están solas y que no tienen una ayuda extra para atender a los niños, ellas deben enviarlos al colegio porque es mejor que estén con niños a que se queden solos con una empleada. Pero, mientras tengan ayuda de confianza como los abuelos que son la mejor opción, pueden sentirse seguros que están en las mejores manos. Mi hijo se queda con la nana en casa de Tito y Tita (así les llama) y es feliz, se despierta llamándolos, y cuando llegamos les abre los brazos de par en par. Y ellos están esperándolo ansiosos.

Y tampoco critico a la mamás que los han enviado desde  muy temprana edad. En verdad, como casi todas las decisiones de la paternidad, creo que es algo muy íntimo y familiar, y que nadie debería meterse en eso. Ojalá ellas tampoco me criticaran a mí.

PD: Estoy buscando profesora -en Barranquilla, Colombia- que le de a Elías unas mini clases en casa. Si saben de alguien me recomiendan por fa.

firma

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