El diario de un toddler (Parte 1)

Un toddler es un ser humano pequeñito y juguetón que no alcanza aún a ser un niño pero que ya dejó de ser bebé. Se cree grande y corre sin parar, aunque apenas hace unos meses que aprendió a caminar. Y como todavía no está totalmente sincronizado, se golpea y tropieza con cualquier cosa. Sale corriendo hacia donde no debe, cualquier cosa insegura califica como juguete y se convierte en el centro de atención a donde vaya.

Su cabeza parece hecha de andamantium y su cuerpo del más flexible caucho. Sus pilas son eternas y al parecer no necesitan recargas diurnas. Un día disfruta un juguete y al otro lo rechaza, puede que hoy adore a la abuela y mañana le de un manotazo. Y  mejor ni hablemos de las preferencias en la comida. Tiene la capacidad inagotable de amar y de inspirar amor en quien sea y es un experto hacedor de sonrisas y carcajadas. Enternece con sólo mirarlo y a los dos minutos se vuelve un volcán de rabia porque la sillita que lleva arrastrando no cabe por el pasillo.

Amaneciendo: Ya alcanzo a ver el sol, ya es de día y se supone que debo levantarme. Pero no quiero, mi camita está muy rica y quiero quedarme un rato más así acostado. Ah no, esta no es mi cama, estoy en la de mis papás. Aquí está mamá, ¿dónde está su brazo? Aquí está. ¡Qué suave es su piel! Me encanta acariciarla, así me duermo más rápido y al parecer también la hace dormir a ella. Allí está papá, los dos están dormidos, y yo sigo con sueño, mejor me vuelvo a dormir. ¡Qué rico dormir en la costilla de mamá!
¡¿Qué es ese ruido?! Ah, si. Es el perro de arriba ya empezó a jugar. Siempre me despierta con sus pisadas cuando corre -es muy grande y pesado. Mi mamá abrió los ojos, ¡ya está despierta! Me mira y me sonríe, ¡me gusta cuando me sonríe! Enseguida le doy una sonrisa y me tiro encima de ella para abrazarla. ¡Uy! Otra vez lo hice muy fuerte y se quejó que le duele. Lo siento mami, aún no mido mi fuerza, ya sé que eres delicada, sigo aprendiendo. ¿Papá? ¡Si! Me está haciendo cosquillas. ¡Noooo! ¡Jajajaja! Mamá empieza a hablarme, me hace muy feliz cuando me dice que me ama. Nos damos un abrazo los tres y seguimos haciendo pereza un rato.

La mañana: ¡Ya es hora de levantarse de la cama! Pido hacer pipí, me llevan al baño, pongo mi tapa y hago pipí. ¡Tengo hambre! Mamá, ¿nos haces desayuno? ¡Si! Mi mamá hace los mejores desayunos. Mi papá saca mis juguetes y me divierto mucho jugando con ellos. De vez en cuando llego a la puertecita nueva de la cocina para treparme, mi mamá me regaña, me dice que es peligroso y me da un beso y me carga un rato. Me gusta apretarla cuando me carga, es tan suave. “¡Ya está listo el desayuno!” Dice mamá. Ayudo a mi papá a poner mi silla y me siento a comer. Me gusta lo que prepara mi mamá y me lo como todo. Ella me llena de besos y me felicita. Hoy me hizo el huevo en una forma graciosa, parece un pastelito, y lo hizo con champiñones que tanto me gustan, también llevan una cosa verde que mi mamá llama espinaca. Comí tan bien que no hubo necesidad de ponerme la tele. Me lavan las manos, me cepillo los dientes, hago pipí y sigue el juego. Hoy es día de piscina y bajamos todos. Mamá no se baña pero si me acompaña en la parte bajita de la piscina. Trajo mi barco y mis pelotas, me gusta correr detrás de ellas cuando flotan en el agua. Papá dice que es hora de irno y subimos. Me doy un baño con papá y mamá me pone el pañal y la ropa. Ahora viene mi tete, lo normal es que haga una siesta después de acabarlo pero aprovecho que mis papás están conmigo para jugar. Mi papá me está enseñando a hacer canasta, ¡es muy divertido!

Mediodía: Después de un rato de juegos, cuentos y tele con mis papás, llegó la hora de comer otra vez. Mi mamá prepara un rico almuerzo, pero a mi no me gusta tanto. Cierro la boca para no recibirlo, mi mamá me explica que debo comer y que lo hizo con mucho amor para mí. Veo que se siente algo frustrada porque no como. Me da tomate ¡mmmm me encanta! Ahora si quiero comer todo. El arroz, la carne, el tomate, la manzana, el jugo… ¡yum yum! Más besos de felicitaciones de mamá. Me gusta ver cuando se ríe por mi. De nuevo ponemos la silla en su lugar y nos vamos a lavar las manos y cepillar los dientes. Me gusta mucho cuando nos cepillamos los dientes juntos y mi mamá saca la lengua. Mis papás se ven cansados y se acuestan en la cama, yo sigo jugando con mi león en el piso. ¡No quiero subirme a la cama! ¡Estoy irritado! ¡No quiero jugar, mamá! ¡Tampoco quiero tele y mucho menos que me leas cuentos! Estoy cansado, pero no quiero dormir. Mis papás se acuestan en la cama y yo me quedo abajo llorando, ¡no puedo dormirme! Me dicen que me suba y me acueste pero no quiero, estoy muy cansado y así no me puedo dormir. Mis papás se ven un poco resignados y también lucen cansados. Les digo que quiero ir a pasear, siempre puedo dormirme muy fácil en mi sillita del carro. Nos cambiamos y salimos a pasear en el carro, mis papás saben que allí me duermo más rápido.

Continuará.. El diario de un toddler (Parte 2)

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