El diario de un toddler (Parte 2)

Diario de un toddler (Parte 1)
Los adultos deberíamos envidiar la forma como los niños ven el  mundo. Se sorprenden con lo mínimo, disfrutan cada instante y cualquier cosa puede convertirse en lo más divertido del  mundo.

De repente ponerle el cabello como bigote a mamá resulta un juego que saca carcajadas de ambos. Jugar a las escondidas con papá en el mueble es motivo de risas. El canto de un gol se vuelve una fiesta y él es el centro de atención. Cosas tan rudimentarias como la escoba se convierte en un artefacto de última tecnología. Y los juguetes más codiciados son las cajas que bien se transforman en castillos, casas o hasta en un bunker de máxima seguridad. Entre mis nuevos anhelos tengo vivir un día viendo todo desde los ojos de mi hijo, por eso este post.

Tarde: Pasan cinco minutos en el carro y mis ojos se me cierran, tengo mucho sueño, mis papás hablan de dar vueltas para que yo descanse un rato.. zzz…¿Qué es ese ruido? ¡Hay mucha luz! Creo que he dormido un buen rato, pero sigo con sueño. ¡Mamá, déjame dormir! Ella sigue hablándome y dándome besos, quiere despertarme. Oigo unos niños jugando a la pelota. ¿¡Dónde estamos!? Columpios, resbaladeros, árboles y muuuuucho espacio. ¡Bájame, mamá, quiero ir a jugar! Me baja del carro, mi papá trajo la pelota y empezamos a jugar. Me encuentro con muchos niños y me divierto mucho con ellos. Aquí puedo escalar y subirme al resbaladero ¡wiiiiiiiiiiiiii! Es muy divertido. Mi papá y yo jugamos también un rato con la pelota pero… ¡Auuuu! ¡Mamáááá! Me caí y me golpeé la rodilla, mi mamá me soba y me da un besito y siento que el dolor se me pasa. Mi papá me carga y me lleva a jugar otra vez. Hay un perro muy grande que se me acerca, quiere coger mi balón, mamá se pone frente a mi pero… ¡No, es mío! ¡Mamááá, mi balóóón! No me gusta cuando cogen mis cosas. Hay otro niño que quiere jugar y mamá me está diciendo que debo compartir. ¿Pero por qué? ¡Es mi pelota! Mamá me explica que me la van a devolver y que se la preste al niño un rato. Le hago caso pero me quedo muy pendiente hasta que el niño regresa y me la devuelve. Entonces, papá dice que es hora de irnos y yo me molesto porque quiero seguir jugando. ¡Noooooo, yo quiero quedarme en el parque! Mamá me explica que ya hay mucha brisa y que para no resfriarme vamos a seguir jugando en un lugar cerrado. Me quedo tranquilo, yo sé a donde vamos.

Media tarde: Llegamos a este lugar que me encanta. Hay libros muy coloridos y mi mamá aprovecha para mostrarme algunos, casi siempre me lleva a casa el que más me guste. Saludo a un árbol enorme que hay en la mitad del lugar y también puedo ver a Mickey, a Buzz, a muchos pingüinos y hay más niños aquí. Luego, me llevan a ese lugar ruidoso y divertido donde hay muchos juegos en los que me puedo montar. Mi favorito es el caballo, ese que me recuerda a la canción que escucho con mi “tita”, me monto a cabalgar y me río mucho. Hay unos tambores que me gustan y los toco aunque estén muy altos. Hace poco mi mamá  me metió en un nuevo juego, donde hay globos saltando y una piscina de bolas enorme, en mi casa tengo una pero es muy pequeña, en esta si puedo jugar mucho mejor. Entro con otros niños y no me gusta jugar con ellos pero mi mamá me dice que siga, yo quiero que entre ella a jugar conmigo, pero no la dejan entrar. Lloro en la puerta para que mi mamá entre y  ¡Yupiiii, mamá está adentro! Pero sólo se queda un ratico, me mete en la piscina de bolas y se va. La sigo con la mirada y ella se queda al otro lado de la malla, trato de correr hacia donde ella está pero es muy difícil por la bolas. ¡Oye, esto es divertido! Me río y mi mamá se ríe también, tambaleo y caigo sobre las pelotas, me río mucho y mamá también. La muchacha que está adentro me dice que ya es hora de salir, yo hago caso porque estoy cansado y me voy a los brazos de mamá.

Noche: Ya estoy muy cansado, podría dormirme mientras me como la cena. Está muy rica. Mi mamá me pidió esa carne con champiñones que tanto me gusta. Hoy vinimos a este lugar donde las meseras ya me conocen por mi nombre y son muy amables conmigo. Me han traído crayones y puedo hacer garabatos en la hoja. ¡Mi papá ha armado un avión y está volando! Mi papá hace cosas muy divertidas. Hoy me dieron algo muy frío y dulce que mi mamá llamó “helado” Me gusta, quiero más. Pero mi mamá me explica que ya se acabó y me da mucha rabia, me pongo a llorar. Mi mamá me saca con pena del restaurante y me lleva a la fuente. ¡Agua! Me encanta ver cómo cae y las luces que se reflejan, es muy bonita. No me deja tocar el agua, y tampoco meterme, pero me gusta mirar cómo saltan las gotitas. (Bostezo) Mamá sabe que estoy cansado y me dice que ya vamos a casa. En el carro mamá me distrae para no dormirme, pero casi no aguanto y mis ojitos se cierran solos, los brazos de mamá son de mis lugares favoritos para dormir. Llegamos a casa y mamá me limpia y me pone la pijama, le doy las buenas noches a los animales y le doy un beso a papá. Mamá y yo nos vamos a la mecedora y allí me tomo mi tete, me gusta sobar su piel mientras me duermo, me canta esa canción que tanto me gusta. Me pasa a la cama y se acuesta a mi lado. ¡Qué rico es dormir aquí con ella! Me acuesto sobre su pecho porque el sonido de su corazón me ayuda a dormir. Me dice con voz muy bajita “Buenas noches, hijo, te amo.” Yo también te amo, mamá, y muy pronto te lo diré.

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