Querida mamita que se queda en casa

Hace unos días hablaba con mi cuñada y me contaba que ahora cuando ya sus hijos están grandes es que siente que los está disfrutando. Me decía que se arrepentía de haber perdido tanto tiempo con ellos cuando eran pequeños, pero tuvo que trabajar y los niños quedaban al cuidado de su/mi suegra y de la empleada. Y aunque es un privilegio y una gran ventaja contar con el cuidado de los abuelos (ya les hablaré de ellos) ella sabía que su ausencia le pesaba a sus hijos.

Les puedo decir abierta y honestamente que la entiendo a la perfección. Muchas noches mientras duermo a Elías me pierdo en mil pensamientos. Como aquel día que me dijeron que había escalado la reja sin ayuda, cómo me hubiera gustado estar presente para verlo. Hoy fue al parque y “ayudó” al guarda a regar la grama, me imagino lo lindo que se vió, también me lo perdí. Esas y muchas cosas que como mamá que trabaja fuera de casa me veo obligada a perderme, cosas que duelen y que sé que voy a lamentar aún más en el futuro. Tú que trabajas en casa tienes un tesoro entre manos. Tu que vives cada segundo de su día, no te imaginas cuántas mamás como yo quisiéramos vivir lo que para ti es una -¿aburrida?- rutina.

Y entonces te levantas, preparas el desayuno de tu esposo que sale a trabajar, quizás tu hij@ ya despertó o sigue dormid@. Si está despiert@ seguro se te hará un poco más complejo, pero logras salir victoriosa: tu esposo se va con la barriga llena y tu te quedas con el nuevo amor de tu vida, tu hij@.

El día se te va entre juegos, risas, pañales, pataletas, regaños, correndillas, comida volando por el techo -entre otras cosas más. Quizás muchos días sientas mucho cansancio y otros te sientas un poco baja de ánimo porque te aburres en casa y quisieras variar un poco. Inventas planes con tu bebé, pero te hace falta la compañía de adultos y mueres por tener una conversación que no incluya pañales ni mucho menos la última aventura de Peppa Pig. Si estudiaste una carrera, quizás sientas que no estás aprovechándola y quieres desempeñarte en lo que más te apasiona. Pero tienes prioridades: tienen nombre, apellido y unos lindos ojitos que te derriten cuando te ven.

Cualquiera que sea la razón por la que te desanimes, voy a darte algunas para que te animes.

1. El perderse muchos valiosos momentos
Recuerdo ese día después de llegar de trabajo que mi mamá me dijo  que Elías había dado un pasito, ¡yo me quería morir! Me sentía tan mala mamá por no haber estado presente en ese momento. También cuando aprendió a subir escaleras, cuando pudo levantarse sin ayuda y cuando por primera vez avisó que quería hacer “pipí”. La culpa de haber traído un ser al mundo -que es tu vida entera-  y no poder cuidarlo tu misma, dejarlo a cargo de alguien más puede ser devastadora. Y cuando eres una psicorígida como yo con tus responsabilidades, puede que te quedes calva de la desesperación.

2. Las nanas.
Si llegan tarde, tu llegas tarde al trabajo también, y entonces puedes tener un problema. Jamás lo van a cuidar como tú, de eso no hay la menor duda. ¿Enseñarles cosas? Mejor quédate sentada esperando porque nunca será lo que tu esperas. Te las ingenias preparando actividades y juguetes para que tu hij@ aprenda cosas cada día y cuando llegas no han hecho absolutamente nada. A duras penas le dieron de comer, lo bañaron y lo vistieron (obvio que tu le dejas preparada la ropa, y así tu hij@ no ande como un mamarracho por la vida) Ni hablar cuando renuncian sorpresivamente, a mi me acaba de pasar. Estoy en la búsqueda de una nueva nana y créeme, no es nada fácil.

3. Los permisos laborales.
Si hablamos de la (des)igualdad laboral para mujeres, imagínate el oso que le da uno pedirle al jefe la tarde porque resulta que la nana se fue temprano y no hay quien cuide al bebé. O cuando hay que llevarlo al médico, otro permiso. Y ni menciono la crueldad de perderte actividades escolares por no poder salir del trabajo.

4. Falta de tiempo los días de semana.
Resulta que mi hijo se despierta entre 645 y 715 los días de semana, yo entro a trabajar a las 730. Es decir, lo veo dormido un rato y si acaso despierta le hablo y lo llevo donde sus abuelos. Lo veo un rato al mediodía, a veces tenemos el chance de darle el almuerzo y salimos otra vez. Cuando llego en la noche, muchas veces son más de las 6, con suerte puedo llevarlo un rato al parque so pena de caerme corriendo con tacones (del outfit laboral), después ir a la casa, darle la comida, jugar un poquito y antes de 9 se duerme. Total horas al día con él= 5. DURO.

5. El momento de salir a trabajar.
Si bien muchas veces Elías se queda muy tranquilo y nos dice “Adiós” feliz de la vida mientras que Tito(abuelito) lo carga, hay otras que es una despedida de telenovela. Llanto, gritos, agarrada de koala, halada de pelo para no soltarse, zafada de botón de la fuerza del agarre y el grito desgarrador de fondo “Mamááááááááááaáááaááááaááá!!!” Uno sale con el ojo agua’o, el corazón arrugado y la cabeza un desorden emocional que hay que ordenar para poder producir algo en la tarde.

Así que mamita que se queda en casa esos días de días que te sientas mal, toma este post y consuélate. Y de paso me escribes algo a mí de consuelo por todo lo que me pierdo.

En mi cabecera de hoy: una de mis amigas que se queda en casa. Ella se llama Karine y está con su pequeña Danna de año y medio. Aprovechó su “tiempo libre” para hacer emprendimiento, sus productos son hechos a mano y de la  mejor calidad. No duden en contactarla y apoyarla. Síganla en: IG PrettyBows.

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Danna luciendo el cintillo y el tutú hecho por su mamá Karine.
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10 thoughts on “Querida mamita que se queda en casa

  1. Sé muy bien de lo que hablas. Con mi dos hijos mayores (ambos varones) yo fui mamá trabajadora y también los dejaba en una guardería o al cuidado de sus abuelos. Recuerdo lo difícil que fue esa etapa de mi vida, con tan poco tiempo disponible para estar con ellos. Es más, cuando estaba en casa tampoco podía dedicarles tiempo porque tenía que ocuparme también de los quehaceres del hogar. Hace casi 3 años, tuve a mi hija, y desde que supimos que nuestro último bebé sería niña, mi esposo y yo decidimos cambiar nuestra rutina. Ahora, yo me quedo en casa con mi nenita, y mi esposo trabaja doble jornada para compensar el salario que falta. Tampoco es fácil, pero puedo darle toda la atención que ella necesita, y también le he dedicado más tiempo a mis hijos mayores. Como sea, la vida de una mamá no es fácil y está llena de decisiones difíciles.

      1. Yo apenas comienzo está etapa y te agradezco por que sólo conformas mi decisión de quedarme junto a mi Tomas Elías ….. valoró más el tiempo junto a el que el mucho dinero que pueda dejar de percibir

  2. Que hermoso escrito. Cada decisión que tomamos es dura pero somos valientes por tomarlas. Sea quedarnos con nuestros hijos o seguir trabajando, es un reto que asumimos con todo el amor.

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