La primera noche del bebé (y lo que hay que llevar)

Ya les había contado que las contracciones de Elías empezaron un martes a las 2am, de ahí en adelante ninguno de nosotros dos tres pudo dormir más. Y a las 430am estábamos  -los papás- listos, bañados y empingoretados para la cita más hermosa que hemos tenido jamás. Todo para terminar saliendo a las 6:30am porque fue cuando no sentí tanta pena de llamar a la doc y decirle que ya estaba en trabajo de parto.

¿La maleta? Estaba hecha desde que tenía 33 semanas de embarazo, y con todo y eso me hicieron falta cosas porque, mis queridos, así es la vida. La primera noche de Elías en la clínica fue increíble, porque de verdad no estuvo ni cerca de lo que me había imaginado que iba a ser.

Después de casi dos años de vida de mi hijo es que he llegado a armar la lista ideal de cosas, actitudes y sentimientos que deben llevar para esa primera noche (todas las adiciones que quieran proponerme son bienvenidas)

Para mamá:

La bata de maternidad. Si, esa de abuelita, la batica de algodón con los botones de frente que jamás pensaste que te ibas a poner. Olvídate de las pijamas modernas, mucho menos que sea pantalón. No tienes que verte bonita, en serio que no. Esa batica de abuelita será tu mejor aliada para lactar, para levantarte de la cama y para todo y eeniendo en cuenta que tu esposo te va a ver con pañal puesto, la bata ancestral es lo de menos!

Paciencia, mucha, toda la que puedas. Se vale ahorrar paciencia para ese día, y si no te alcanzó y tienes que sobregirarte, también es aceptable, en esas situaciones nunca será demasiada paciencia. Con las enfermeras, con el bebé que llora y no duerme, con el esposo que parece una abejita mientras tú estás convalenciente, con los familiares (porque en cualquier evento importante SIEMPRE habrá drama familiar),  y sobretodo contigo. No seas muy dura contigo esa(s) noche(s), un ser humano acaba de salir de tí, créeme, has hecho ¡BASTANTE!

Colitas para el cabello. He visto videos y fotos de mujeres hasta con blower cuando recién han parido, pero como eso no es la vida real llévate unas colitas y así tu bebé no va a saborear tu cabello antes que el calostro. Además que el cabello no va a lucir espectacular como para llevarlo suelto.

Tus productos de aseo personal. Esto nunca puede faltar en una maleta medianamente decente.

Ropa para salir de la clínica. No creas que te vas a poner tu ropa enseguida, lleva por favor la misma ropa de maternidad que estás usando. Si me preguntas a mí, lleva un vestido holgado y cómodo pero que también sea bonito y presentable. Tampoco olvides tu bra para lactancia,  unas sandalias cómodas y unas medias abrigadoras.

Fortaleza. A pesar del cansancio y quizás un poco de convalencia por la anestesia (en caso de cesárea) debes sacar fuerzas de donde sea para atender a tu niño, ojalá y puedas amamantarlo no más de una hora después que nazca. Ya sé que no saldrá mucha leche, pero ese poquitico que te sale es vital para ellos. Ármate de valor y a amamantar desde el principio.

Para papá (o tu acompañante):

Cámara y/o celular con cámara. Te vas a sentir horrible, no es fácil traer un ser humano al mundo, pero no importa. Deja tomarte todas las fotos posibles: del antes, del después, medio dormida,  con el bebé, con el papá, con los abuelos, etc. Nunca serán suficientes. Yo fui una tonta y por pena no me tomé casi, hoy en día guardo como un tesoro las tres que me dejé tomar. (Gracias a mi 100% que piensa en todo)

Documentos personales y del embarazo. Siempre es importante traer la historia de tu embarazo y así llevar la mayor cantidad de información posible. Yo sé que hace bulto, pero tu carpeta de control prenatal es un obligatorio para ese día.

Dinero. Efectivo, un monto considerable. Nunca sabes qué imprevisto pueden tener y es mejor tenerlo a la mano. Eso si, no la misma mano con la que vas a tocar al bebé.

Algo con qué distraerse. Será un rato de espera y algunas horas quietas quizás mientras tu amamantas. Tu esposo o acompañante siempre podrá llevar libros, música o algún artefacto que le ayude a distraerse un poco. Ojo, que no se vale llevar videojuegos.

Para el bebé:

Pañales, para los dos. ¡Nooooo mentiras! Sólo tienes que llevar para el bebé. Los tuyos te los van a dar allá mismo en la clínica, que te los cobren o no dependerá del plan de salud, de lo único que no te vas a librar es de la humillación extrema que significa. Primero que tu esposo y/o familia te vean así y segundo que sean las enfermeras te cambien el pañal, porque sencillamente tu no vas a poder hacerlo.

Ropita de bebé. Pijamas largas, bodycitos, guantes, gorritos, medias, sabanita, manta térmica (recuerda que las clínicas son neveras), toallitas; si te armas con dos o tres de cada uno, estás hecha. Y una bien bonita para cuando lo saques de la clínica.

Cero artículos de aseo. Los bebés no necesitan jabón ni shampoo, ellos se bañan con aguita sola, y la primera semana es mejor con un trapito y no sumergirlo en el agua (al menos así hice con mi hijo hasta que cayó su cordón umbilical) Puedes llevar la cremita de la cola que si se hace necesaria.

 

Lo más importante es llevar una mente muy positiva, la mejor actitud y estar preparada para cualquier cosa. Quizás te habías entrenado para un parto natural y por alguna complejidad los médicos decidan hacerte una cesárea, ¡ánimo! el bebé no va a ser menos querido por eso. Siempre es importante – no importa la creencia que vivas – orar y pedir fuerzas y acompañamiento divino en ese momento, a mi me funcionó excelente esta parte.

 

 

 

 

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