La nueva paternidad | la nueva paternidad

El otro día pasamos por un parque y vi un hombre joven, a quien se le notaba mucho el gimnasio, con barba muy larga (hecha en barbería), una pinta muy descomplicada y juvenil. Me llamó la atención porque estaba en la zona de niños pequeños y cuál fue mi sorpresa cuando lo vi corriendo y jugando con una niña pequeña que se arrojaba a sus brazos. Me di cuenta al rato que lo miraba con una sonrisa en los labios, y en mi mente se dibujaba una imagen parecida a la de la cabecera de este post. Enseguida pensé, esa es la nueva paternidad.

¿Se acuerdan de sus papás jugando con uds a la barbie?
¿Aquella vez que se vistió de princesa para ir con uds a pedir dulces?
¿O quizás ese día que se sentó a jugar chocoritos contigo?
¿O todas las veces que te dio la comida?
¿Recuerdas a tu papá ir a verte a todos tus partidos de fútbol?
¿Acaso te ensenó a jugar basket?
¿Era capaz de prepararte el desayuno? ¿La cena?
¿Alguna vez lo viste ayudando a tu mamá con las tareas del hogar?
¿Quizás tu mamá te ha contado todas las noches que la acompañó en vela mientras tu llorabas y las incontables veces que te cambió el pañal?

Si tus respuestas todas son “No”, entonces tu también eres hij@ de una generación de padres que -creo yo- ya pasó a la historia. Yo recuerdo a mi papá sentado viendo televisión, mientras mi mamá ordenaba la casa, nos ayudaba con las tareas, hacía las comidas, también nos daba la comida, preparaba la lonchera, etc. Mi papá se involucraba muy poco en los detalles más minuciosos de nuestra crianza, no era ajeno, pero quien hacía todo el trabajo “sucio” era mi mamá.

La nueva paternidad implica padres más empoderados de la crianza de sus hijos y que son capaces de hacer todo lo que hace una mamá, a excepción de amamantar. Aunque estoy segura que si fuera posible, también lo harían. Estos nuevos papás no ayudan a sus mujeres, sino que están convencidos que es un trabajo en equipo y están más que felices de hacer su parte.¡Las mujeres de estos hombres estamos felices! Podemos tomar tiempo para nosotras sin pensarlo mucho y nos sentimos confiadas en que nuestros hijos estarán igual de atendidos como si estuviéramos presentes.

¿Cómo saber que tenemos un esposo –o que eres miembro– de la nueva paternidad? Es muy fácil, aquí les dejo algunas características claves.

Involucrados en los mínimos detalles.
Estos papás se involucran en todo. Se trasnochan igual que nosotras, nos acompañan (así sea babeando) en las tomas nocturnas, saben cambiar pañales y también son capaces de darle la comida a los niños. De las cosas más hermosas de mi esposo es que a pesar de tener un sueño muy pesado, es el primero en sentir a nuestro hijo cuando se despierta en la madrugada buscando la compañía de sus papás.

SABEN cuidar a los niños.
A ellos no les queda grande nada. Saben bañar a los niños, escogerles la ropa y por supuesto también ponérsela. Preparan el desayuno mientras mamá descansa un rato más y también los cuidan cuando necesitamos un poco de tiempo para nosotras. Y lo mejor es que no quedamos preocupadas cuando quedan a su cuidado.

Entienden y alientan la profesión de su pareja.
En la mayoría de las familias actuales se hace necesario que trabajen los dos. Estos papás entienden esto y no truncan la labor de su esposa. Y si acaso necesita cumplir con alguna obligación adicional a su horario, se presta con gusto a quedarse con los niños mientras que ella se ausenta.

Rompen moldes y barreras del viejo modelo de papá.
Se llenan de amor por sus hijos y no temen demostrarlo. La felicidad se dibuja en sus rostros apenas los ven y los abrazan con fuerza. Son hombres dedicados que viven enamorados de sus familia. Juegan, corren, bailan y se disfrazan para tener tiempo de calidad con sus hijos.

No les da pena mostrarse sensibles.
Se olvidaron de ese “No pechiche tanto al niño que lo vuelve amanerado” y llenan de besos, mimos, abrazos y pechiches a sus hijos varones. Sabiendo que esto los hará hombres más confiados y seguros de sí mismos, que verán en su papá el modelo a seguir. No temen sentarse a jugar a la casita o a la muñeca, y hasta los veo pasearse orgullosos vestidos de princesas con sus hijas.

Son “amigos” de sus hijos.
Comparten sus actividades favoritas, les enseñan a jugar fútbol, a correr, a saltar, a bailar, a tocar algún instrumento. Enseñan con sus palabras y con sus actos. Mantienen una relación cercana pero al mismo tiempo se hacen ver y respetar como autoridad que son. Infunden en sus hijos respeto, admiración y seguridad.

Y sin saberlo estos padres están haciendo la más importante tarea que asumimos al traer a una personita al mundo: con su comportamiento, están siendo un ejemplo e inspiración para nuestros hijos para que entiendan que si vale la pena ser una buena persona y cuando decidan ser padres, sean mejores que nosotros.

Para cerrar con broche de oro, por aquí les comparto este video que me hizo chillar de la emoción.

 

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