Destetando ando | destete respetuoso

Hace unos días hablaba con una amiga que está en el proceso del destete de su hija. Ella tiene sentimientos encontramos puesto que no quiere dejar de hacerlo, pero por problemas de salud ya le hace obligatorio. Por supuesto que la niña no lo ha tomado muy bien, y eso le parte más aún el corazón. Mientras se desahogaba conmigo me pidió que escribiera un post del destete, así que Destetando ando es mi regalo para ella.

Mientras ella me hablaba recordé mi propio proceso de destete. El mío fue a los siete meses, mi producción era cada vez menor, puesto que las tomas se habían reducido a una o dos diarias, era lo que mi horario laboral me permitía. Realmente no fue un proceso angustiante, creo que fue algo natural y progresivo. Ya las últimas veces Elías chupaba era de consuelo y de pechiche pues no me volvió a salir más leche.

El caso de mi amiga es bello, su bebé ya tiene año y ocho meses, ¡esta mujer ha hecho una excelente lactancia prolongada! Estoy segura que esto hace el proceso mucho más difícil para ella, pero sé que todas estamos de acuerdo que si ya se trata de un tema de salud, no debería dejarse atormentar por el sentimiento de culpa y que todas la entendemos y la apoyamos.¡Fuerza, amiga!

Me puse entonces a investigar sobre el destete respetuoso y me he encontrado con un mundo completamente desconocido para mi de mamás que – como ella – se han sentido fatal al terminar esta etapa. Se confiesan culpables y malas madres porque tienen que “forzar” a su bebé a dejar el pecho y matarían por seguir viviendo esos momentos hermosos de lactancia que las hacían sentir super conectadísimas con sus bebés. Pero lo cierto es que en algún momento esta etapa debe terminar y muchas de nosotras nunca estaremos preparadas para hacerlo. En estos días  he aprendido mucho del tema, y en Destetando ando les compartiré las cosas que quiero resaltar.

Dos tipos de destete respetuoso.
Natural.
Es uno muy parecido al que yo viví, se da cuando el bebé disminuye las tomas diarias y la producción de leche baja y sigue bajando hasta el punto de ser nada. En mi caso fue por horario,  y Elias se fue acomodando a esto sin mayor trauma. Creo que me ayudó mucho el hecho que mi hijo haya tenido una lactancia mixta. Y ya sea leche de fórmula o leche de mamá, él la tomaba del tetero sin ningún problema.

Este destete también va de la mano con la alimentación complementaria. Hay bebés que al probar la comida “se sienten” mayorcitos y que ya no necesitan la leche de mamá. Y se muestran más interesados en experimentar y probar nuevos sabores y texturas. Esto hace que pierdan un poco el interés en la teta y sean ellos mismos que vayan marcando el paso.

Inducido.
Es ese que tenemos que forzar, ese que iniciamos después de tomar una decisión por cualquier causa. Este proceso se puede hacer de dos maneras: una abrupta e inmediata o una progresiva que intente respetar el ritmo del bebé. La más recomendada es la progresiva. Si se trata de un niño mayor, es posible explicarle y que vaya entendiéndolo. Si la mamita está enferma, podrá decirle que se siente enferma y por esto no puede seguir dándole sus tomas. Y si es un bebé pequeño, es más difícil, pero no imposible, le trataremos con cariño y amor para evitar que lo sienta como un rechazo. Los especialistas recomiendan mantener el mayor tiempo posible -por lo menos- las tomas de la mañana y la noche.

¿Cómo hacerlo?
Un destete respetuoso implica:

– Sustituir las tomas con otros alimentos que le gusten.
¿Cómo? Siempre he hablado de la anticipación como una clave en la crianza, y para mi sorpresa también lo es en el destete. Si ya sabes que se acerca la hora de la toma, empieza una actividad divertida o dale un alimento que le guste para mantenerlo distraído.

– En caso que te pida.
Siempre es fácil distraer a los niños, debemos proponerle otra actividad que sea atractiva para él. La clave es la paciencia para soportar los llantos y la creatividad para inventar las alternativas.

– Si el bebé busca la teta y no es por hambre sino por mimos y afecto.
Entonces es el momento de pechichar. Muchos abrazos, besos, arrullos, dar un masaje relajante (a mi hijo le encantan los masajes de espalda), dar un paseo al parque que más le guste, etc.

Busca ayuda.
Nunca está de más buscar ayuda profesional, o quizás de algún libro de la materia. He encontrado algunas referencias que me parecen útiles en este caso:
– Destetar sin lágrimas, un libro para dejar la lactancia sin sufrir, de Pilar Martinez.
– De la teta al plato, de Lucio Piermarini.

 

 

 

De las mamitas que me leen que ya hicieron destete, ¿tienen algún consejo que puedan darle a mi amiga?

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