¿El embarazo es contagioso? | el embarazo es contagioso

El día que anuncié mi embarazo en el trabajo recibí una hermosa reacción por parte de mis jefes y mis compañeros más cercanos, de verdad que fue muy lindo recibir todo ese afecto y ver que mi hijo también iba a ser bien recibido en mi ambiente laboral. Pero como nada es color de rosa al 100%, recibí un comentario cargado de negativismo que aún recuerdo perfectamente: “¡Ay, otra embarazada! ¡Ya Alicia cayó en la epidemia de embarazos!”

El personaje de la obra, con ese grosero y mal intencionado comentario, tenía en parte la razón: El embarazo es contagioso.

Y no es que lo diga yo ni mucho menos, hay mucha evidencia al respecto y estoy segura que más de uno sonrió al leerme. Si un amigo o un conocido cercano, queda en estado de embarazo nos hace cuestionarnos y muy dentro de nosotros empieza a crecer ese deseo de ser madres/padres lo más pronto posible. ¿Qué puede ser más motivador que tener un bebé tiernito y pequeñito en los brazos? ¡Claro que vas a querer uno para ti! Está claro que tener un hijo no es una decisión compulsiva y no vamos a salir corriendo a quedarnos embarazadas, pero nuestro corazón queda tocado y pasa un buen rato hasta que se nos quita la idea de la cabeza.

¿Que si a mí me pasó? ¡Soy culpable! En mi caso fue mi mejor amiga, cuando me dijo que estaba esperando bebé me antojé enseguida. Pero no fue sino hasta unos ocho o nueve meses después que nos decidimos, puesto que nuestro proyecto de vida estaba pensado de ese modo. Sin embargo, hoy en día es muy lindo ver jugar a nuestros hijos juntos y que no se lleven ni un año de edad. Además que los dos son niños así que son compañeritos ideales a la hora de jugar.

Y no sólo me antojé sino que también antojé a otros. Y digo otros a propósito porque se trató de hombres. En mis tiempos de estudiante en un grupo de 30 o 40, sólo 3 o 4 éramos mujeres. Ahorita en mi trabajo, en el equipo de TI soy la única mujer. Por lo tanto, a quienes antojé fue a dos de mis compañeros hombres y sus esposas quedaron embarazadas muy cerquita de mí. Entonces nuestros hijos se llevan uno y seis meses. Ni hablar de mi cuñada, quien sin saberlo se puso de acuerdo conmigo para tener bebé y nuestros hijos se llevan sólo 15 días.

En algún lado leí de la sincronización de los ciclos menstruales entre las mujeres que tenían lazos muy fuertes, entre ella y yo se dio ese raro fenómeno y nuestros ciclos se fueron moviendo hasta ser casi idénticos. Hasta el punto que nuestros hijos casi, casi nacen el mismo día.

 

¿Cuáles son las razones del contagio?
1. Influencia social. 
El otro días estaba viendo un video de un experimento social en el que demostraban que los seres humanos somos ovejas fácilmente programables y que tendemos a seguir lo que hace la gente a nuestro alrededor, eso no es nada nuevo y también aplica para los embarazos. El ver a nuestros amigos convertirse en padres -aunque lo neguemos- despierta en nosotros cierta admiración, podemos notar cómo maduran como personas y los vemos adoptar una nueva actitud en su vida: mucho más positiva y motivada. Por supuesto, vamos a querer sentir todo eso en carne propia.

2. Los amigos como fuente de aprendizaje.
“Y si Juanito se tira de un puente, ¿tu también?” Parece que nunca aprendimos la lección y seguimos haciendo las cosas porque otros las hacen. En estos casos ver a nuestras amigas desempeñando su rol de madre, nos hace ver una nueva parte de ella y aprendemos tips para aplicar con nuestros propios hijos.
¿Lo bueno? Aprovechamos todo lo que ellas van aprendiendo en el camino, y entonces nos sentimos un poco más preparadas al asumir la maternidad porque rememoramos aquella vez que mi amiga le pasó esto e hizo esto otro y le funcionó. El que veamos a una amiga que calmar a un bebé irritado cuando hace algunos pocos meses no era capaz de calmarse a sí misma, nos hace perder el miedo a la maternidad y nos alienta a intentarlo. Además, si sientes alguna duda o confusión en alguna situación, sabes que cuentas con tu amiga la primeriza que tiene un poco más de experiencia que tu.

3. Reducción del estrés.
Tener un hijo (o dos) es de lo más estresante, sobretodo los primeros meses. Al vivir esta nueva experiencia en conjunto, el estrés disminuye porque lo compartimos con nuestros amigos. No les voy a negar que al hablar con mis amigas mamás mientras estaba en la locura de las primeras semanas me hizo sentir muchísimo mejor.

 

¿Y qué dicen los expertos?
“Como la decisión de tener un hijo se toma en medio de una gran incertidumbre, las experiencias del entorno social cobran especial relevancia para las mujeres.”
Para los que no tienen hijos, y tampoco quieren tenerlos, se vuelve aburrido y harto el tener que ver en todas sus redes sociales fotos de bebés y comentarios al respecto. Y resulta que los expertos coinciden en que estas mismas redes son el medio actual por excelencia para hacer comparaciones en las situaciones y los estilos de vida de cada uno.

Otros profesionales afirmar que el embarazo es contagioso porque se vuelve mucho más sencillo compartir con amigos con hijos que con los amigos que aún no los tienen. Y lo decimos por experiencia: ser la única pareja con hijos, inevitablemente, nos ha hecho sentir solos entre nuestros amigos sin hijos. Entre parejas con hijos es más fácil decidirse por un lugar baby-friendly, el horario adecuando de los niños, comidas sanas, etc.

Lo cierto es que convertirse en padre es empezar una aventura de la que no se sabe nada y se vuelve mucho más llevadera y emocionante cuando la puedes compartir con las personas que más te importan.

 

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