Las mujeres NoMa: No Mamás | mujeres sin hijos

Una amiga sin hijos me habló muy bonito de mi blog y hasta en broma me dijo que era tan bonito que incluso podía llegar a convencerla de tenerlos. Y a pesar que es un halago de grandes ligas, no es mi intención ni mi propósito hacer cambiar de opinión a quienes me leen aún sin tener la más mínima intención de ser padres. Yo las he bautizado mujeres NoMa, mujeres que han decidido que tener hijos no hace parte de su proyecto de vida y se dedican a sí mismas, sus carreras, pasatiempos, planes de ocio y/o andar con amigos;  hoy voy a hablar de y para ellas.

Tener hijos no es nada fácil, y creo que todos estamos de acuerdo en eso, así que no me extraña ni me asombra que ellas hayan decidido no tenerlos. Realmente se necesitan muchas muchas ganas de “complicarse” la vida para decidir traer otra personita a este mundo y hacerse responsable por ella/él. Y si nos dejamos llevar por la barbarie actual y la situación precaria de la humanidad, todavía menos ganas sentimos de hacerlo. No es de extrañar para nada que las mujeres sin hijos sean cada vez más.

Ser madre es vivir preocupada todo el tiempo. ¿Por qué no habla? ¿Cuándo va a dejar el pañal? ¿Por qué no camina todavía? ¿Por qué no me hace caso? ¿Cómo hago que coma? ¡Cuidado con ese hueco que puedes caerte! ¡Que no te comas la tierra! ¿Será que me ama? ¿Será que sabe cuánto lo amo? ¿Será que lo estoy educando bien? ¡¿Qué?! ¡¿Cuánto es que cuesta el colegio?! Las mujeres sin hijos se pueden ahorrar a uno muchas preocupaciones, muchas canas, MUCHOS pesos y algunas arrugas.

Las mujeres hemos sufrido muchos cambios de generación en generación, nuestro avance y crecimiento son evidentes e imparables. Cada día somos más ambiciosas y queremos aún más reconocimiento. Y no un reconocimiento cualquiera, queremos que nos reconozcan por exitosas, por buenas profesionales, por inteligentes y porque hemos logrado -con mucho sacrificio- las metas que nos habíamos propuesto de pequeñas. Yo por ejemplo (después de superada la etapa de combinar mi apellido con el niño que me gustaba) pasé a escribir “Ingeniera Alicia” en mis cuadernos del colegio y también de la universidad. Y no es que hoy en día lo ponga de firma en mis correos, ni mucho menos me gusta que me llamen así, pero si fue el primer logro que conseguí mucho antes de ser madre (y hay que reconocer que se ve muy bonito).

Las mujeres sin hijos muchas veces son criticadas. No falta el tonto que les llame egoístas porque decidieron no usar su útero. Ni tampoco quien les diga que no son verdaderamente mujeres si no tienen hijos. Falso. Ser mujer no es igual a ser madre. Y podemos alcanzar la plenitud y la satisfacción incluso si hemos decidido seguir solas y no necesitar de nadie más en el camino. Estas mujeres llevan una vida plena, llena y completa. Se centran en sus metas personales y en disfrutar todo el tiempo libre que tienen. Son mucho más exigentes consigo mismas y siempre van en búsqueda de su desarrollo profesional. Tienen pasatiempos diferentes a ir al parque a jugar con la pelota, o tirarse en la arena con carritos y palas.

Una psicóloga de la Universidad de Harvard hizo un análisis muy acertado, ella afirma que “los hijos les dan a los padres un sentido de propósito, diversión, identidad y orgullo. Pero al mismo tiempo son fuente de preocupaciones, ira y decepciones. Nos quitan la energía y el sueño y ponen en aprietos nuestras finanzas” ¡Y no podemos estar más de acuerdo con esta mujer! Las mujeres sin hijos gozan de muchas cosas que nosotros no. Tienen la oportunidad (tiempo y dinero) de viajar por el mundo con una mochila y con poco presupuesto, pueden dormir todo un fin de semana, ir sin falta al gimnasio, echarse el sueldo en ropa nueva, estudiar mucho (sin tener que esperar que un personajillo se duerma), salir cuando y como quieran, trasnochar sin remordimiento, armar planes de un segundo a otro, etc. En resumen, ellas son verdaderamente dueñas de sus vidas.

Ser madre significa necesariamente que estás dispuesta a sacrificarte al 100% y perder mucho de tu antigua vida. Si, tenemos que reconocer que perdemos propiedad sobre ella, perdemos espontaneidad, tiempo libre y descanso; el bolsillo permanece más apretadito que antes y el tiempo apenas si nos alcanza. Pero ser madre es conocer de primera mano el amor más puro y verdadero que existe, ese que no se va a romper jamás y por ningún motivo. Es aprender todo lo bueno que hay en ti y ponerlo -de la manera menos egoísta y desinteresada- a completa disposición de otro.

“Ser madre no se mide por lo que has tenido que dejar atrás por un  bebé, sino por lo que has conseguido al tenerlo.”

 

Leave a Reply