Mi panza NO es espacio público

Iba subiendo las escaleras de la oficina y me encontré con una señora con quien me cruzo casualmente al caminar por los pasillos, siempre nos saludamos muy cordiales pero no es alguien a quien conozca ni a quien le tenga la más mínima confianza. Ayer me preguntó cómo iba la panza, que cuántos meses tenía y hablamos un minuto de ello; al despedirse, es impulsada por una fuerza desconocida para mí, no resistió la necesidad de tocarme mi panza y sonreír. ¿Y a ella quién le dijo que podía tocarla? ¿Por qué no me pregunta antes? Yo de manera instintiva tiendo a separarme para que ninguna mano desconocida toque la panza de mi Elena, pero tengo que reconocer que hay manos rápidas que alcanzar a rozarme y no les puedo explicar lo molesto que es.

No existe derecho constitucional, ni ley, ni decreto, ni resolución, ni código de policía ni nada por encima mío que autorice a alguien a tocar mi barriga sin mi consentimiento. He estado pensando, si me cerco la panza con alambre de púas o con un cerramiento eléctrico, ¿los extraños entenderían el mensaje? Siendo completamente honesta, la única forma que me sienta cómoda cuando alguien me toca la panza es cuando la tocan personas a quienes les permito “invadir” mi espacio personal de manera deliberada y por más de 3 segundos sin apartarme, lista encabezada por quien puso al bebé allí en primer lugar. Si, es un conjunto bien reducido de gente, la mayoría de las veces me toca sonreír por educación, fingir que me siento muy cómoda mientras alguien que no está en ese grupo le habla “achí” a mi barriga y luego orar a Diosito por si acaso algún mal deseo, una nunca sabe.

Soy plenamente consciente que muchas personas lo hacen con la mejor de las intenciones y que una mujer embarazada les inspira una ternura a la que no se pueden resistir, pero si me conocen por más de un año o llevan leyéndome unos cinco artículos ya saben que soy psicorígida con mi espacio, así que no debe extrañarles que no me gusta que me toquen, en general, ni estando embarazada ni sin estarlo, no me gusta. Mi hijo salió igual y mucha gente lo acusa de grosero, claro que después de decir eso se tienen que aguantar mi mirada inquisidora y una frase como “El tiene derecho a que le respeten su espacio personal, no lo toque. Fin.”

Entonces, voy a exponer todos mis argumentos para reservarme el derecho de admisión a tocar mi panza. Sé que muchas mamás panza se sentirán identificadas con algunos de ellos, y otras podrán añadir los suyos.

Si te acabo de conocer, no toques mi panza.
Entonces vas caminando en un centro comercial, tu esposo saluda a alguien y te presenta. “Ayyy tan linda tu pancita, ¿y qué es? ¡¿Niña?! ¡Ay que belleza! Con razón la panza está…” y ves esa mano inescrupulosa viniendo al acecho de tu panza. Solución: moverte discretamente y quitar el objetivo de la intrusa para no sentir unas manos extrañas sobre tu piel. No les puedo explicar el mal genio que me empieza cuando eso pasa, mi esposo sólo me mira y después me tranquiliza para que se me pase.

Si apenas se tu nombre, no toques mi panza.
Ok. Ya te conocí, pero no tengo idea de quién eres, ni de donde vives, ni se nada de historia. Apenas sabes mi nombre, es posible que sepas el nombre de mis hijos,  seguramente sabes ¿Por qué sientes que puedes tocarme?

Si yo no te toco, no toques mi panza.
Así como pido respeto, también lo doy. Yo no acostumbro a invadir el espacio personal de la gente que no conozco, tampoco los toco sin su consentimiento, tampoco creo que el estar embarazada me de el derecho de hacerlo; por lo tanto, tampoco los demás lo tienen sobre la mía.

Solo porque estoy embarazada, no quiere decir que me puedes tocar.
En serio, ¿qué rayos piensa esa gente? ¿Acaso tengo un letrero que dice que pueden tocarme a su antojo? ¿Acaso pierdo mi derecho a la intimidad cuando estoy embarazada? Esto también aplica cuando uno está amamantando y todos piensan que pueden verte mientras lo haces. Al parecer las mujeres que están en gestación o recién han tenido su bebé pierden todo derecho a espacio íntimo y la razón es desconocida para mi.

Yo no soy Buda, no me toques la panza.
Mi bebé no es un tipo de dios que cumple deseos al ser tocado. Tampoco yo tengo poderes mágicos por estar embarazada. No se te va a cumplir ningún deseo si frotas mi pancita. Tampoco vas a estimular a mi hija a que patee para que la puedas sentir, de hecho, ella se queda más quieta cuando alguien me toca, estoy segura que puede sentir mi incomodidad y ante eso se queda quieta. ¿Cuántas veces no les pasa que el bebé se mueve y le dicen a alguien que toque para que sienta y entonces se queda quieto? Yo estoy segura que es un mensaje de parte de ellos que ya saben quién quiere que los toque y quien no.

Si ves que me toco la panza al mismo tiempo que tu, no la sigas tocando.
A falta del coraje que implica el tener que decir directamente “no toques mi panza”, muchas embarazadas optamos por usar barreras de protección. ¿En qué consisten? Pueden ser muchas cosas: nuestras propias manos, la cartera, una bolsa grande, sentarte en un lugar alejada, taparte con la mesa si estás comiendo, etc. Un sin número de defensas que hemos tenido que idearnos para sobrellevar a las intenciones imprudentes de tantas personas que desconocen lo que es el espacio personal.

¿Les has pasado? ¿O soy la única que ha tenido que sufrir estos pesares? Y si eres uno de los que toca sin pensarlo, reflexiona.

2 thoughts on “Mi panza NO es espacio público

  1. Oh¡¡ Alicia que acertado y fantástico Post. me siento identificada contigo. Justo estoy en el sexto mes( comenzandito) y es tan molesto que todos quieran estar tocando la panza.
    La parte del Buda y los poderes mágicos jajaja me recordo tanto a mi suegra cuando quería ganar un premio y decía que frotaría el boleto en mi panza ( menos mal no nos vimos esos días jajajaj).

    Espero todo salga super bien con tu nena y note topes con más “invasores” en el tiempo que queda de la hermosa espera.

    Saludos desde Panamá

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