Ser mamá de dos

De repente estás conociendo a una nueva persona, cada uno habla de su vida y de sus cosas y es cuando mencionas que tu tienes dos hijos. Tu interlocutor, muchas veces, pone cara de espanto, tu te sientes algo confundida si quieres o no seguir hablando. Todas esas situaciones se pueden agrupar en dos:

Internas

  • Te sientes como 20 años más vieja.
  • Piensas que la gente te mira diciendo “Y ella? Es que acaso se le dañó el televisor?”
  • Sus miradas dicen “Tan joven y dos hijos?”

Externas

  • Te hacen la temida pregunta “Y te vas para el tercero?”
  • Te miran con cara de asombro.
  • La HORRIBLE pregunta: “Y ya te desconectaste, cierto?” En serio, quién se creen de preguntar algo tan personal!

Y es que ser mamá de dos -sin duda- es muy agotador, sin embargo, existen algunas cosas que puedes hacer para no volverte tan loca.

Horarios.

Dice la leyenda que uno coloca y CUMPLE horarios para las actividades y así mantienes el día en orden y te rinde para hacer todo lo que necesitas. AJÁ.

Deja que el mayor se sienta bebé por momentos.

Para nadie es un secreto que cuando nace el hermanito menor, el primero quiere ser bebé otra vez. Como padres, tendemos a evitarle confusiones y le explicamos que ya es un niño grande y que debe comportarse como tal. No se estresen! Dejen por momentos que sea un bebé: cárguenlo en brazos, háganle mimos,  háblenle chiquito… Seamos honestos, a quién de nosotros no nos gustaría tener unos años menos?

Enséñales (a los dos) a compartir.

“Todo es de los dos, hay que compartir.” Si, ya he dicho eso unas 33 millones de veces y aún no llevo ni la quinta parte de las veces que las diré en lo que me resta de vida. mi mamá dice que ya lleva 32 años y no cree haber acabado aún.

Escápense.

Cuando ya uno  ha mantenido vivo a un hijo por varios años, sabe que no pasa nada si una noche (o un día) deciden dejarlo al cuidado de alguien RESPONSABLE y de CONFIANZA para darle un espacio a ese noviazgo interrumpido. Hay de para escoger: irse a bailar, a cine, a comer, o a hacer cualquier actividad que disfruten juntos. No se trata de hacer planes imposibles y costosísimos, una empanada (con picantico) en la tienda se puede convertir en un momento muy romántico cuando se está 24/7 rodeados de dos pequeñas personas.

Contraten ayuda.

Con un sólo hijo se puede sobrevivir sin ayuda permanente, claro que es posible. Pero tener dos en un reto para el que definitivamente necesitarán manos extras. La cocina, la eterna lavadera de ropa, el aseo y la organización NO se hacen solos.

La lavadera de ropa es infinita.

Resulta que decidiste tomar un domingo para lavar LA MONTAÑA de ropa (en serio, llega a ser tan alta como mi esposo) que dejaste de toda la semana. Justo cuando lo consigues y todo está limpio y seco, tienes que cambiar a los niños para salir al parque. Y por favor no me hagan hablar de la doblada y de la organización del closet. Estamos considerando unirnos a la cultura nudista.

No todo es malo.

Ver a un niño de tres años y medio hacer reír a una bebé de ocho meses no tiene precio, no les puedo explicar la felicidad inmensa que siento cuando ellos -aún siendo tan pequeños- se disfrutan el uno al otro. Mi hijo manifiesta su felicidad de estar acompañado y afirma que quería una hermanita para él, ya la bautizó “pipa”, la llena de besos hasta cansarla, no se quiere separar de ella y hasta ha estado intentando prestarle sus juguetes. Y ella, en su corta edad, le celebra las payasadas al hermano con carcajadas que me hacen más feliz que una bandeja de sushi.

Y si, vale la pena, valen las trasnochadas y vale la pena el presupuesto ajustadísimo que tenemos ahorita; porque hemos hecho feliz a nuestro primer hijo, a es que nos enseñó a ser padres y que nos cambió la vida hace tres años y medio. Su cara de felicidad cuando ve a su hermano, el llanto cuando no quiere separarse de ella, sus besitos y pechiches e “pipa”, su rabia cuando alguien que no conoce le habla o la carga, su papel defensor cuando le llamamos la atención, su “etoy felí de tener a pipa”, etc. Hace que la falta de sueño y el cansancio sean poca cosa. Si el primero hijo te cambia la vida, el segundo la revoluciona.

 

Leave a Reply