El trágico final de mi segunda lactancia

De antemano quiero decir que no pretendo enseñar nada en este post, tan sólo es un tipo de terapia para seguir sobrellevando esta separación. No ha sido fácil y es proceso que he vivido en silencio, casi sin hablarlo con nadie por miedo a que me tilden de exagerada o dramática.
Ya les había contado que soñaba mucho con mi segunda lactancia, que me había puesto como meta hacerla exclusiva incluso hasta el primer año y que estaba dispuesta a toda clase de sacrificios con tal de no perder ese vínculo con mi hija.
  • A las 36 semanas de embarazo, de mis pechos ya brotaba el calostro que mi cuerpo empezaba a producir para mi hija.
  • Peleé con las enfermeras para que me la pusieran en los brazos y darle pecho antes que pasara una hora de haber nacido.
  • Sufrí incontables dolores en mis pezones las primeras semanas de lactancia.
  • Ignoré miles de comentarios críticos como “dale un tetero en la noche para que te duerma mejor”.
  • Mis ojeras eran trofeos que me decían que estaba haciendo un sacrificio que valía la pena por mi Ele.
  • Tomé litros y galones de líquidos y té para incrementar la producción de leche, y si, me funcionaron.
  • Mi mejor amigo fue mi extractor y me lo llevaba a donde fuera cuando no estaba con Ele.
  • Hice un gran banco de leche del que siempre me sentiré orgullosa.
  • Regresé a trabajar y seguía extrayéndome cada día para que mi banco de leche se abasteciera.
  • Libré eternas batallas con mi papá pediatra que me decía que ya mi leche después de los 7 meses era pura agua y que ya eso no le hacía nada.
  • Compré decenas de camisas de botones para hacer mis pechos más asequibles para ella.
  • Sufrí innumerables perlas de leche y dolorosos taponamientos de conductos.
  • Sobreviví a una primera mastitis con el tratamiento normal: compresas calientes, masajes y poniéndome más a Ele en el pecho afectado.
  • Sobreviví a una segunda mastitis con un poco de analgésicos para el dolor, compresas y lactancia aún más intensa.
  • Caí destruida ante una tercera mastitis que me exigió quedarme en cama un día entero, los analgésicos orales no fueron suficientes y recurrí a inyecciones, mi pecho parecía un tomate de lo rojo y nada bajaba la inflamación, me dolía de la cabeza a los pies, tuve las fiebres más altas de mi vida y terminé INCAPACITADA casi por 6 días, 6 días!!!!
  • Soporté miradas confusas y acusatorias de varios miembros de la clínica porque “tan raro una mastitis a los 9 meses de parir”
  • El último día de incapacidad en el consultorio, ya sintiéndome algo mejor, mi doctora me recomendó suspender la lactancia inmediatamente. La razón: podría recaer y la próxima vez sería peor. Confieso que sentí mucho miedo y que después de pensarlo decidí hacerlo y le pedí a Dios que ayudara a mi Ele a aceptar este cambio sin mucho trauma. Me tomé aquella pastilla y el tratamiento empezó.
Sin embargo, fue sorprendente que Ele, milagrosamente, no tuvo una reacción negativa. Fue casi como si ella entendiera que mamita ya no tenía lechita y se consoló con un tetero. Sus primeras noches sin el pecho fueron muy duras y me inventé tres diferentes maneras de hacerla dormir ain chupar.
Hoy ya tengo dos semanas sin dar pecho y a veces me siento muy mal, si estuviera hablando estoy segura que mi voz se quebraría.Muero de dolor las pocas veces que se aferra a mi pecho desesperada buscando consuelo. He llorado en silencio porque realmente extraño esos momentos. Sin embargo debo agradecer cada minuto de lactancia que viví con Ele y siempre recordaré esta etapa como la que más juntas estuvimos después de su nacimiento.
¿Cómo vivieron uds su proceso de destete?

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