Las siete maravillas de ser mamá de un varoncito 

Soy hija única y no porque no tenga más herman@s sino porque tengo un sólo hermano mayor (bendita sea la Divina Providencia). Siempre fui la princesa de papá que me cuidó como un muñequita de porcelana. También fui la princesita de mi hermano y no dejaba que nadie me mirara. Luego mi novio -hoy esposo- llegó y me ha tratado como su reina desde el principio. Pero hace dos años llegó un hombre que cambiaría todo eso y yo no tenía ni idea. Y soy plenamente consciente que aún no conozco todo el alcance de estos cambios, pero de los que hasta el momento he descubierto, les hablaré de los siete más relevantes.

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Los niños juegan de cartón

Estábamos comiendo-aunque ese día Elías estaba en huelga de hambre- en un restaurante, mi esposo y yo nos sentamos frente a frente y Elías en una silla de niños a un extremo de la mesa. En un momento yo estaba distraída mirando hacia otro lado y escucho a mi esposo decir con su voz de MUY pocos amigos.

– Por lo menos discúlpese, sabemos que fue sin intención, pero pida disculpas por el niño.

Cuando él pone esa voz, sé que está muy molesto y para no echar más leña al fuego, mejor le hablo pausada y delicadamente. Yo miré hacia Elías y era evidente que su silla se había corrido bastante. El tipo contesta de mala gana:

– Sí señor, qué pena, disculpe, pero no fue con intención.
– Le dije que sé que fue sin intención, sólo le estoy pidiendo que se disculpe porque le pateó la silla al niño y hace como si nada.
– Sí, señor. Disculpe.
– Muchas gracias, es lo menos que puede hacer.

La esposa del tipo le preguntó a su esposo qué había pasado y yo sumergí al mío en otro tema para calmar las aguas.

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Hola, señor berrinche.

*Imagen de cabecera tomada de internet porque no tengo fotos de un Elías berrinchoso.

No es que sea un gusto saludarle pero ya que llegó, siéntese y hablemos un rato. Ya sabía que llegaría pero no tan pronto, según lo que me contaron aún faltarían unos quince días para su fastidiosa llegada, pero si se adelantó no tengo más remedio que lidiar con ud.

Antes de su llegada mi hijo era todo paz y risas. Ahora es un ciclo impredecible de llanto, risas y rabias. Ahorita está feliz jugando a las cosquillas con su papá y al minuto lo veo tirado en el piso llorando porque no le dejamos tomarse el agua del inodoro. Es algo incomprensible ud, déjeme decirle. Pero soy una mamá moderna, de esas conscientes que no nos las sabemos todas y que escuchamos y reflexionamos cuando nos dicen algo nuevo. Pero, dejemos de hablar de mi,  cuénteme de ud, vamos a hacernos amigos. De pronto así no nos llevamos tan mal y -decepcionado- decida irse.

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Ángeles llamados Abuelos

El papel de padre jamás termina. Uno siempre estará allí para sus hijos y será su apoyo incondicional. Mis papás han sido los pilares de mi vida, mis cimientos y mi base. Hoy en día les debo lo que soy y le estaré eternamente agradecida por todo lo que hicieron, lo que hacen y lo que harán por mí; y ahora también por mi hijo.

Siempre me imaginaba cómo sería cuando la vida me diera la oportunidad de darles un nieto. Después de casarme, no quería apresurarme y realmente me tomé mi tiempo con mi esposo para hacer de todo, disfrutarnos en pareja y hacer toda la pereza que ahora no podemos hacer. Llegó el día en que sentimos ese llamado de la paternidad y bueno, ya conocen a Elías.

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Querida mamita que se queda en casa

Hace unos días hablaba con mi cuñada y me contaba que ahora cuando ya sus hijos están grandes es que siente que los está disfrutando. Me decía que se arrepentía de haber perdido tanto tiempo con ellos cuando eran pequeños, pero tuvo que trabajar y los niños quedaban al cuidado de su/mi suegra y de la empleada. Y aunque es un privilegio y una gran ventaja contar con el cuidado de los abuelos (ya les hablaré de ellos) ella sabía que su ausencia le pesaba a sus hijos.

Les puedo decir abierta y honestamente que la entiendo a la perfección. Muchas noches mientras duermo a Elías me pierdo en mil pensamientos. Como aquel día que me dijeron que había escalado la reja sin ayuda, cómo me hubiera gustado estar presente para verlo. Hoy fue al parque y “ayudó” al guarda a regar la grama, me imagino lo lindo que se vió, también me lo perdí. Esas y muchas cosas que como mamá que trabaja fuera de casa me veo obligada a perderme, cosas que duelen y que sé que voy a lamentar aún más en el futuro. Tú que trabajas en casa tienes un tesoro entre manos. Tu que vives cada segundo de su día, no te imaginas cuántas mamás como yo quisiéramos vivir lo que para ti es una -¿aburrida?- rutina.

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El diario de un toddler (Parte 2)

Diario de un toddler (Parte 1)
Los adultos deberíamos envidiar la forma como los niños ven el  mundo. Se sorprenden con lo mínimo, disfrutan cada instante y cualquier cosa puede convertirse en lo más divertido del  mundo.

De repente ponerle el cabello como bigote a mamá resulta un juego que saca carcajadas de ambos. Jugar a las escondidas con papá en el mueble es motivo de risas. El canto de un gol se vuelve una fiesta y él es el centro de atención. Cosas tan rudimentarias como la escoba se convierte en un artefacto de última tecnología. Y los juguetes más codiciados son las cajas que bien se transforman en castillos, casas o hasta en un bunker de máxima seguridad. Entre mis nuevos anhelos tengo vivir un día viendo todo desde los ojos de mi hijo, por eso este post.
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